(elmundo.es) Parece de lo más lógico que cuantos más alimentos salados consumen los niños más necesidad de beber refrescos tienen. Pero ahora, un estudio británico ha logrado establecer una relación directa entre la sal y el consumo de refrescos en los niños, y es que ante la sensación de sed, los menores prefieren recurrir a las bebidas azucaradas. Según los resultados de este estudio, si se redujera a la mitad el consumo de sal entre todos los chicos de 4 a 18 años del Reino Unido, se produciría una reducción de 81 gramos diarios de bebidas azucaradas, lo que directamente significaría un menos consumo de calorías.

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