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07.07.2006

Desarrollo Humano y Salud

fitness.jpg(Eco Portal) Nos hacemos eco de un interesante artículo del Dr. Héctor Lamas Rojas acerca del Desarrollo Humano como Principio y Fin de la Salud pero abordado desde un puntode vista que obviamente nos hace plantearnos nuevos parámetros sobre esta temática e involucrarnos de manera activa. Ofrecemos un extracto, el artículo completo puedes encontrarlo aquí.

El Desarrollo Humano como Principio y Fin de la Salud
Por Dr Héctor Lamas Rojas *

La calidad de vida ha sido estudiada desde diferentes disciplinas. Socialmente calidad de vida tiene que ver con una capacidad adquisitiva que permita vivir con las necesidades básicas cubiertas además de disfrutar de una buena salud física – psíquica y de una relación social satisfactoria.

Calidad de vida en el adulto mayor

Sobre el concepto de calidad de vida

J. Grau (2003) plantea que la tendencia actual en los estudios de calidad de vida, está centrada en la medición de los aspectos subjetivos que refractan las condiciones materiales de vida. Adquiere también relevancia en este enfoque la cuestión de quién realiza la evaluación, si un observador externo o la propia persona (evaluación externa o evaluación interna respectivamente terminología propuesta por González-Marín 1994).

Gran parte de los investigadores se inclinan por la segunda opción, es decir por la propia persona. Muchos autores, entre ellos R. Pérez Lovelle (1987), abogan por la indudable ventaja que tiene el ser humano de poder atisbar directamente algunos aspectos de su propia vida psíquica, lo cual puede servir para adelantar hipótesis sobre los mecanismos de regulación psíquica que posteriormente pueden ser comprobados con otros métodos de observación y registro de la actividad.

Esto impregna de un valor incuestionable entonces al estudio de la fenomenología (subjetividad), ésta puede ser un antídoto eficaz para evitar la simplificación de la psiquis humana.

Es por ello que, la tendencia actual de estudiar la categoría calidad de vida centrándose en el análisis desde su evaluación interna (es decir por el propio sujeto), exige, desde nuestro punto de vista, tener en cuenta en el estudio, el estado y desarrollo de la autovaloración sobre el cual se erige la evaluación y el juicio emitido.

Trujillo, Tovar y Lozano (2004) nos proponen tres ejes temáticos que consideran que la psicología puede aportar al diálogo interdisciplinario sobre la calidad de la vida. Cada uno de dichos ejes tiene dos polos y relaciones entre éstos, y también guarda relaciones interactivas con los demás. Ellos son:

a) Persona-sociedad y las relaciones entre ellos hacen referencia a los distintos tipos de individuos, grupos sociales y entornos en que transcurre la vida, como por ejemplo la familia, el vecindario, la iglesia, la escuela, el pueblo o ciudad, las instituciones, etc. Este eje puede llamarse eje ecológico, siguiendo la inspiración de Urie Bronfenbrenner, y busca dar cuenta de los diferentes ámbitos en que se construye o destruye la calidad de la vida. Puesto que son personas individuales las que pueden conservar o modificar sus propios estilos de vida, pero no lo hacen aisladamente de la sociedad en que viven, la cual procede a mejorar o empeorar las condiciones de la existencia de sus miembros.

Se pueden reconocer (distinguir más no separar) "estilos" de vida personales, por una parte y "condiciones" inmediatas y mediatas del entorno, por otra, siendo posible precisar en la calidad de la vida desde sus componentes personales hasta los ambientales y culturales. Este eje podría también llamarse eje del nivel de resolución, puesto que podemos precisar a qué nivel desagregamos el modelo de la calidad vital en sus componentes, por ejemplo, a nivel individual, familiar, grupal, comunitario, social, sincrónico o diacrónico, etc. En lenguaje ecológico: microsistemas, mesosistemas, exosistemas, macrosistemas y cronosistemas.

b) Objetivo-subjetivo, En este eje los polos se relacionan según las diferentes formas y tipos de intersubjetividad. Puesto que, así como hay aspectos de la calidad de vida objetivables, algunos de los cuales son cuantificables y mensurables, también hay aspectos de la calidad vital que no son medibles, sino que constituyen valoraciones subjetivas de algo que, interna o externamente, incide en la calidad vital. Así, nos es posible encontrar cómo el efecto de una misma realidad objetiva particular en el bienestar, puede ser valorada diferencialmente por dos o más personas que se relacionen con ella. Este es un eje epistemológico en la medida en que alude a las maneras en que el sujeto interactúa con los objetos de su conocimiento (que pueden ser otros sujetos o él mismo), y por tanto, tiene que ver con el viejo problema entre la razón y la experiencia como fuentes de conocimiento válido. Al fin y al cabo, la calidad objetiva de la vida no siempre coincide con la subjetiva.

No puede pensarse que este eje replica los polos persona-sociedad del eje ecológico, puesto que se entiende que, lo objetivo de la calidad de vida, puede referirse a características de una persona, de un grupo, de una sociedad o de una cultura, al igual que respecto de una persona o de una colectividad pueden precisarse algunos criterios subjetivos de la calidad vital, por ejemplo, en función de una cultura regional. Por otra parte se encuentra que la sociedad funciona como un agente regulador con un conjunto de acuerdos intersubjetivos, sobre el cual descansa buena parte de la mirada objetiva, y también una evaluación social compartida que se interioriza y es subjetiva (Brock, 1997). Dichos acuerdos se hacen en pro del bienestar tanto individual como colectivo, en esta medida y siguiendo los planteamientos de Diener (2000), (quien define la calidad de vida como bienestar), el carácter subjetivo de la calidad de vida estaría dado en términos de la satisfacción y la percepción que tiene un sujeto sobre su propia vida en dominios como el laboral, el afectivo, familiar y social entre otros. Lo que caracteriza al juicio subjetivo es que los juicios de valor concernientes a la persona y su condición respecto a hechos materiales y psicológicos, corresponden al mismo individuo acerca de cómo éstos afectan su propia calidad de vida (Brock, 1993). Por otro lado, el carácter objetivo de la calidad de vida estaría dado por categorías o indicadores cuantificables y mensurables tales como aspectos de la salud, vivienda, educación, ingreso económico, estabilidad laboral y funcionamiento social en general, entre otras. Es prudente considerar que "subjetivo" no es necesariamente sinónimo de "particular", puesto que también lo universal tiene una dimensión subjetiva, o dicho de otro modo, lo subjetivo es también universal.

c) Biografía-historia: Buscando representar la dimensión temporal de la calidad de la vida, se formula el tercer eje que se podría llamar eje del desarrollo a través del ciclo vital. En él se distingue un polo histórico, en el sentido de la historia colectiva (tiempo histórico y tiempo social) y un polo biográfico, en el sentido de la historia de cada individuo (tiempo de vida), en la cual podremos reconocer características heredadas, otras aprendidas y también aquellas que son fruto de decisiones de cada persona, y que contribuyen con el mejoramiento o empeoramiento de la calidad de vida. De allí se deriva que en este eje del desarrollo, histórico y ontogenético, se puede incluir lo que acontece en el curso de la vida y lo que las personas hacen con lo que les acontece, de donde fácilmente se desprende que la calidad de la vida cambia evolutivamente en función de factores heredados, aprendidos y de la libertad que es posible gracias al ejercicio de la voluntad. Entonces, durante el curso de la vida se transforma su calidad en función de la interacción dinámica entre los diversos factores que la constituyen, por cuanto una tarea necesaria en su estudio será la de identificar estos componentes y la de reconocer las diferentes interrelaciones y cambios que pueden asumir a lo largo del devenir individual y colectivo.

Este modelo teórico responde a una opción epistemológica por un modelo contextual dialéctico del desarrollo, como el que caracteriza a la perspectiva del Ciclo Vital, opción enmarcada en un paradigma sistémico como posibilidad de abordaje de la complejidad, que permite la utilización respetuosa de distintas teorías y métodos de investigación.

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