Los bailes de salón los podemos entender de dos formas; como un deporte de competición o como una actividad de ocio. Si tenemos el segundo enfoque, los requerimientos técnicos son nulos, exagerando un poco podríamos decir que todo vale menos pisar al compañero. En el baile de competición solo se ejecutan estilos como el quickstep, la rumba-bolero, el tango, la samba o el vals vienés e inglés.
En cambio en el baile ocio o social se incluyen otros como el pasodoble, merengue, mambo, cumbia rock, swing o salsa; con la diferencia que este podemos disfrutar de momentos agradables en buena compañía y buena música. Y es que si padeces de riesgo de infarto, varices, hipertensión, diabetes o incluso depresión; el baile puede ayudarte.




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