
Para mejorar la piel grasa podemos tomar varias medidas, entre ellas está la relacionada con nuestra alimentación. Es importante tomar alimentos crudos (frutas, verduras, algas, germinados o zumos variados), beber agua abundante (mejor siempre si es un agua de mineralización baja) y evitar los alimentos fritos, las carnes grasas, el chocolate, el alcohol y otros estimulantes como las bebidas con cafeína.
En cuanto al tratamiento exterior, podemos utilizar una leche limpiadora especifica para pieles grasas a base de plantas que sean astringentes por la salvia, la caléndula, la ortiga, el limón o el azufre. Sobre los jabones de limpieza facial siempre se recomienda utilizar un jabón lo más suave posible y el jabón de arcilla resulta ideal para utilizar una vez al día (preferiblemente por la noche) si es necesario durante el día puedes lavarte con zumo de limón diluido en agua, agua de rosas o simplemente agua templada.










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