
La vuelta a la rutina después de unos días de vacaciones y el descenso de horas de luz son factores que afectan a nuestro estado de animo y en ocasiones pueden desembocar en la ya conocida depresión otoñal. Las candidatas más comunes a padecer este tipo de depresión son las mujeres de entre 20 y 35 años ya que por razones básicamente biológicas, resultan más sensibles a cualquier cambio hormonal.
El problema aparece cuando el “bajón” no desaparece pasado un tiempo después del inicio del cambio, sino que provoca síntomas de irritabilidad, fatiga, excesiva somnolencia, aumento del apetito, menor capacidad de concentración, disminución del deseo sexual…
Si crees que este puede ser tu caso no te desesperes, son cosas del tiempo, todo tiene solución; a continuación te damos algunos consejos que te ayudaran:
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